
Para descubrir éste yacimiento, PEMEX
Exploración tuvo que invertir millones de dólares en recursos materiales y humanos.
Inversión que aún no termina, ya que PEMEX Perforación estará al mando de las
operaciones conducentes a la extracción del hidrocarburo.[1]
Esta situación tendría tintes de
normalidad, si la exploración, perforación y extracción de crudo en aguas
profundas fuera algo de todos los días en nuestro país. Esto no es así.
Especialistas han indicado que el Golfo de México es el lugar adecuado para
explorar y encontrar grandes yacimientos petroleros. Tan solo en un año, del
lado estadounidense se han perforado 100 pozos cada año durante los últimos 15,
por solo 5 pozos en los últimos cinco años en la experiencia mexicana. Nos
llevan una gran ventaja.
En cifras de PEMEX “de los 54 mil millones
de barriles de petróleo crudo equivalente de recursos prospectivos que tiene el
país, el 55 % o cerca de 30 mil millones de barriles de crudo equivalente se
localizan en aguas profundas”[2]. Es decir, más de la mitad
del petróleo en reservas se encuentran entre los 500 y 3,200 metros de
profundidad, diseminados en una superficie de 575 mil kilómetros cuadrados.
Fue con Porfirio Díaz que se inicio con un
largo proceso de aprendizaje en las modernas e industrializadas artes de la
exploración y explotación petrolera, básicamente con capitales provenientes de
Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, España, Canadá y Holanda.
Nosotros no teníamos ni el conocimiento, ni la habilidad, así como tampoco la
tecnología, ni la actitud, situación que no dista mucho del momento actual. No
fue si no con Lázaro Cardenas que se supo apreciar el valor del hidrocarburo,
expropiándolo de las compañías extranjeras, y estableciendo un centro de
conocimiento en el que se desarrollaran los conocimientos y habilidades
necesarias para poder hacer uso “en bien de la nación” del tan preciado oro
negro moderno.[3]
Desde hace algunos años a la fecha,
distintas posiciones políticas han encontrado bandera de presentación en la
llamada Reforma Energética. Desde la privatización del armatoste público
llamado PEMEX, hasta la maldición de los vende patrias que quieren entregar los
bienes de la nación a las potencias extranjeras (con todo y rasgamiento de
vestiduras), pasando por la apertura del sector a la inversión privada,
paulatina y sistemáticamente.
No estoy a favor de una apertura total del
sector a la inversión privada (los casos TELMEX y TV AZTECA son una muestra de
ello) pero es necesario que nos demos cuenta que mientras “debatimos” y nos
ponemos de acuerdo, del otro lado de la frontera han puesto cientos de popotes
y han comenzado a succionar.[4] Mientras, países como
Brasil y China muestran al mundo la robustez de sus músculos económico, financiero
y político. Recordemos que nuestra endeble economía aún está sujeta a
fluctuaciones del precio del barril de petróleo. Por todo ello, urge la Reforma
¡¡¡
[1] Entre 70 y 150
millones de dólares, según información de PEMEX, disponible en http://www.pemex.com
[2] Ídem
[3]
Como también se le denominaba a los esclavos traídos de África, desde la época
de la Colonia.
[4] De
referencia infaltable son los libros del Dr. Lorenzo Meyer, “Las raíces del
nacionalismo petrolero en México” y “México y los Estados Unidos en el
conflicto petrolero 1917-1942.”